15 de noviembre de 2013

Hoy Roberto Alifano brinda sus «Conversaciones con Borges» en el Aula Magna de la UNCo

Hoy, viernes 15 de noviembre, a las 19, en el Aula Magna “Salvador Allende” de la Universidad Nacional del Comahue, el poeta, periodista y escritor Roberto Alifano brindará la conferencia “Conversación con Borges”.

Cabe destacar que mañana, sábado 16, desde las 11 y en el mismo lugar, dará un coloquio con poetas y escritores. Sin duda será muy grato. Si de algo me puedo preciar es de ser un curioso y un conversador al que le encanta hablar al azar de las palabras”, expresó ante Prensa UNCo quien fuera secretario de Borges por diez años.

La actividad es organizada por la Fundación Confluencia y el Club de Cultura Socialista de Neuquén con el auspicio de Cultura de la Secretaría de Extensión Universitaria de la UNCo.

En tanto, hoy a la mañana se reunió con autoridades de la UNco, a fin de intercambiar experiencias y adelantar aspectos de la charla. Estuvieron presentes el Secretario de Extensión Universitaria, Víctor Retacco; la Secretaria Académica, Marina Barbabella; el Decano de la Facultad de Humanidades, Pedro Barreiro, representantes de la Fundación Confluencia y del Club de Cultura Socialista de Neuqué, entre otros.

En la entrevista realizada por Prensa UNCo, Alifano, además de su propio trabajo como autor,  habló del lugar de Borges en la Literatura Universal y la importancia de su obra, las traducciones, los homenajes que le realizaron y la comida con amigos.



¿Por qué Jorge Luis Borges es considerado esencial para la literatura argentina?

Las razones son muchas. Primero fue un genio de la literatura de esos que aparecen muy de tanto en tanto, espaciadamente. Yo diría, un poeta, un escritor y un filósofo (todo gran literato lo es) comparable a Homero, Virgilio, Dante, Quevedo, Shakespeare, Flaubert, Kafka, Faulkner… Creo que en el siglo XX fue el primer escritor (le negaron el premio Nobel, pero ese un detalle, debido a que pertenece un poco al ámbito de la política). Ahora, Borges es el único que justifica la Obra Completa, escrita en un registro similar desde sus primeros libro (Fervor de Buenos Aires y Luna de Enfrente, hasta el Informe de Brodie y Los conjurados). Algunos dicen que es un escritor para escritores; yo diría un escritor literario para la literatura; para la historia de la literatura y para todo lector que considere que la literatura es un arte y una ciencia de la expresión; es el arte de encantar las palabras y de echarlas a volar como pájaros o como nubes. Agregaría, el escritor más literario de la historia de la literatura. Borges se propuso ese fin y lo logró en cada página, en cada línea. Por eso yo afirmo que su fabulosa literatura está diseminada en todos sus textos. Cuando a mí alguien me pregunta, qué libro de Borges yo recomendaría, no vacilo en responder: su Obra Completa.

En esas conversaciones que tuvo con él y que en parte serán el eje de su presentación en el Aula Magna “Salvador Allende”, ¿qué tanto de lo charlado terminó influyendo en su obra, ya sea en la de Borges como en la propia?

En lo personal, la influencia de Borges ha sido única. Yo diría que en mi literatura hay un antes y un después de haberlo conocido y de ser su colaborador. Me cambió la perspectiva y el concepto que yo tenía sobre la literatura. Por otro lado es una influencia de la que cuesta desprenderse, una carga maravillosa, pero carga al fin. Porque si uno se mete en el terreno de Borges; es decir, lo quiere imitar, él siempre lo hará –lo ha hecho- mejor que uno. Es un escritor inimitable, incomparable. Y su influjo casi increíble: a mi me dijo Alejo Carpentier que el escribió El reino de este mundo, después de haber leído la Historia universal de la infamia, de Borges. Otra vez, Octavio Paz me confesó que su libro El laberinto de la soledad, se lo inspiró Borges después de haber leído un artículo sobre las inscripciones de los carros de Buenos Aires en la revista Sur, que por los años treinta llegaba a México. ¿Qué gran escritor no tiene o no ha sentido el influjo de Borges?, pregunto yo.

¿Cómo trabajaba a la hora de iniciar un nuevo trabajo y qué pasos seguía en el proceso, desde la primera palabra hasta el último punto, y cómo fue modificando esas pautas a lo largo de los años?

Con Borges yo trabajaba todas los días entre las 9 la 1 del mediodía. Borges decía que si lograba diez líneas cada día, su vida literaria estaba justificada.

De todos los autores que tradujeron en forma conjunta, ¿cuál era su preferido y cuáles influyeron en sus escritos?

Uno de sus preferidos era Robert Louis Stevenson, otro genio de la literatura. Con Borges hicimos la traducción de las Fábulas, una secreta y preciosa obra maestra del escritor escocés. También buena parte de la poesía de Hermann Hesse. Borges se consideraba un discípulo de Stevenson. Toda la literatura anglosajona tuvo influencia en él: Kipling, Chesterton, Oscar Wilde, Bernard Shaw, el doctor Jonshon y grandes poetas como Milton, Dryden, Blake, Shelley, Lord Byron, Percy, Pope…

En una entrevista publicada por un diario regional, usted recomendaba leer toda la obra directamente antes que empezar por un texto en particular. Al margen de su relación con el autor, ¿con qué texto se inició usted?

Sí, recomiendo eso, como ya dije al principio. Borges está en toda su obra completa. Es un caso único en la literatura universal. En otros autores la obra completa tiene altibajos, en Borges no; el registro literario es idéntico.

En ocasiones, los grandes referentes de un arte, en este caso la literatura, han sido homenajeados por otros, totalmente distintos. Pero, en el caso de Jorge Luis Borges su más recordado homenaje vino desde la historieta, considerado un género menor por muchos. Pero, esta referencia contenía una cierta crítica puesto que estaba descripto casi como un guerrillero, como alguien más comprometido con lo político. Y, aún así, guardaba un gran cariño por su obra y hasta se ampliaban sus ideas. ¿Borges llegó a leer este correlato suyo? ¿Qué le pareció?

Yo creo que a Borges se lo homenajeo desde y bajo todos los aspectos. ¿Por qué no lo iban a reconocer los historietistas? Sus fábulas se prestan para eso; sobre todo las historias de guapos y malevos de Buenos Aires. Por otro lado Borges siempre estuvo comprometido con lo político. Fue un hombre sincero que expresaba sin reparos su pensamiento. Era agnóstico, siempre lo confesó y en el terreno político un anarquista spenceriano, que pretendía un mínimo de Estado y un máximo de individuo.

¿Con qué oficio, si se permite la expresión, se siente más cómodo: poeta, escritor o periodista? ¿Por qué?

Esencialmente yo soy un poeta, que ha incursionado en el cuento, en el ensayo y en los últimos tiempos en la novela. Un escritor, que desde muy joven empezó a hacer periodismo para ganarse la vida. No es el bote en el que mejor remo, pero, la verdad le debo muchísimo al periodismo. Gracias a esa actividad he conocido buena parte del mundo y a personajes tan entrañables como increíbles. Hay un libro mío, que se llama La entrevista, un autor en busca de sus personajes, que recopila mis encuentros con Federico Fellini, Neruda, Perón, Marcello Mastroianni, Vittorio Gassman, Luis Buñuel, Bioy Casares y Silvina Ocampo; bueno, Borges y tantos otros… De muchos de ellos me puedo enorgullecer de haber sido amigo. Sin ir más lejos, le cuento que anoche estuve cenando en un restaurante de Buenos Aires, que se llama “Dorá”, en avenida Leandro Alem, y uno de los mozos, que ya lleva más de cuarenta años allí, recordó cuando yo llevé a Mastroianni, que vino a filmar De eso no se habla, a comer el bife de chorizo a caballo. Marcello se quedó encantado con Buenos Aires, con su carne y también con las mujeres de este lado del Océano, que son espléndidas. Me dijo: “Si tuviera unos años menos, no me voy más de este país. Es el sitio ideal para volver a casarse”.

 ¿En qué consistirá el encuentro que mantendrá con los escritores regionales?

No tengo la menor idea. Sin duda será muy grato. Si de algo me puedo preciar es de ser un curioso y un conversador al que le encanta hablar al azar de las palabras. Yo creo tendremos una infinidad de cosas para conversar. Además, ustedes tienen una provincia extraordinaria; buen periodismo, excelente literatura. Yo voy a Neuquén a aprender.

A su parecer, ¿cuáles son los referentes actuales de la literatura argentina, en todos sus géneros, y del mundo?

Como diría que siguen siendo Borges, Cortázar, Mujica Lainez, Bioy Casares, Marechal, Enrique Banchs, Carlos Mastronardi. Le confieso que yo no tengo demasiada referencia sobre mis contemporáneos. Como soy un lector hedonista, vivo releyendo todo lo que me da placer. Sin duda hay muy buenos escritores, pero prefiero no arriesgar nombres y repetir a los más grandes que todos ya conocemos y ahora quizá se leen muy poco. Sabe quién es un enorme escritor nuestro, el papa Francisco. Gran lector de Dostoyevski, de Borges, de Marechal. Algunas de sus homilías son verdaderas piezas literarias.
Yo tengo pensado escribir un libro sobre el Francisco lector y escritor, que fue profesor de psicología y literatura y, como Borges, cada día nos sorprende con palabras y temas que en otro tiempo eran imposibles para la Iglesia.

Ante la popularidad que están teniendo los textos en formatos digitales y de la mano del ebook e Internet, ¿cuál es el futuro del libro en papel?

Todo contribuye. El mundo digital ha revolucionado el Planeta. Es algo mágico. Yo tengo ebook, que me regaló una hija mía que vive en España, pero sigo leyendo y releyendo en papel. Aunque como decía Sor Juana Inés de la Cruz, “el futuro solamente para Dios”. Creo que el libro no corre peligro de desaparecer, cada día se edita más, felizmente.

 

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