4 de septiembre de 2012

«La educación sexual comienza en la familia» – Entrevista a la Dra María Aparecida Tedeschi Cano

Hoy a la mañana, la Profesora Dra María Aparecida Tedeschi Cano brindó la charla "Sexualidad en la adolescencia: actividad educativa" en el Aula 28 de la Facultad de Ciencias del Ambiente y la Salud de la Universidad Nacional del Comahue.

La actividad tuvo como objetivo principal invitar a los enfermeros y enfermeras a reflexionar sobre su papel como promotores de salud en las escuelas, con énfasis en sexualidad y adolescencia.

Tedeschi Cano es docente jubilada de las Carreras de Grado y Posgrado, nivel Maestría en Enfermería, de la Escuela de Enfermería de la Universidad de São Paulo (USP), Brasil, y docente de las Carreras de Grado de Enfermería y de Medicina, y de Posgrado en Promoción de la Salud, niveles Maestría y Doctorado, de la Universidad de Franca, São Paulo, Brasil.  Su trabajo está orientado a las áreas de Promoción de la Salud, Enfermería de la Salud Pública, Salud del Adolescente, Salud escolar, familiar y comunitaria. Además, participa de proyectos de investigación en el área de adolescencia relacionados a los temas de maternidad y paternidad, conocimiento sobre métodos contraceptivos, relacionamiento padres e hijos, educación sexual en las escuelas.

Prensa UNCo conversó con ella antes de la charla sobre su experiencia en Brasil, la educación sexual en las escuelas y cómo deben hablar del tema los padres con sus hijos, entre otras cuestiones.

¿Por qué cree usted que aún hay resistencia para incluir educación sexual en las escuelas?
En Brasil ya existen programas de orientación sexual en las escuelas, y son muy buenos. Pero son pocas las escuelas que efectivamente los ponen en práctica. Los profesores no se sienten preparados para tratar del tema, ya que la sexualidad no se restringe apenas a lo reproductivo, es mucho más compleja: involucra valores, prejuicios, religión, entre otros aspectos.

¿Cuál considera qué es la mejor manera de poder hacerlo?
Lo ideal sería capacitar a los profesores en conjunto con los profesionales de la salud.

¿A qué edad recomienda usted empezar a educar en cuanto a sexualidad se refiere? ¿Por qué?
La educación sexual comienza en la familia, es decir, desde la niñez, siempre en el marco de los valores morales y religiosos de los padres. En las escuelas, se realiza la orientación sexual y lo ideal es que empiece antes del inicio de las actividades sexuales del adolescente, poniendo énfasis en la prevención, la valoración personal, la responsabilidad, y el respeto hacia uno mismo y hacia el otro.

Muchas veces se suele decir que no es necesario conversar estos temas con los adolescentes de hoy porque ellos están más informados que los de antes. ¿Es un mito, es una realidad? ¿Por qué?
Hoy los adolescentes cuentan con mucha información técnica, pero esta información está desprovista de madurez, sentimientos y responsabilidades ante las consecuencias que pueden surgir, como por ejemplo la maternidad o una enfermedad de transmisión sexual. Una cosa es informar como usar un preservativo, otra muy distinta es tener consciencia de las implicancias de no usarlo.

¿Qué pasos deben tomar los padres?
Para los padres, en la mayoría de los casos, es difícil abordar el tema, sea por inseguridad sea por miedo de estimular a los hijos a iniciar precozmente su vida sexual. Pero en realidad lo que ocurre es al revés: adolescentes bien informados postergan el inicio de sus actividades sexuales. Los padres son las personas más indicadas para orientar y aclarar las dudas de sus hijos.

¿Cómo se trabaja desde los sistemas de salud la sexualidad no sólo en la adolescencia sino en todos los ámbitos?

El sistema de salud en Brasil no es actualmente el medio más importante para promover la educación sexual de los individuos, en ninguna fase de la vida y en especial en la adolescencia.  Normalmente los servicios de salud pública atienden a los individuos solamente cuando el problema ya está instalado, aunque ya existan programas de orientación sexual para adolescentes. Es decir, en la práctica, no se aplican los programas en la mayoría de los casos, muchas veces debido a la falta de estructura o mismo de personal preparado para hacerlo. Hay distribución de materiales, por ejemplo, pero no están acompañados de una orientación adecuada.

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